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Fortaleciendo así la Capacidad Médica Integral.

jueves, 13 de julio de 2017

Incluso una Carga Viral de 400, Seis Meses en el Tratamiento del VIH Vinculado a un Mayor Riesgo de Muerte

Un estudio reciente encontró que aquellos que lograron la supresión viral rápida después de iniciar los antirretrovirales tenían un riesgo de muerte a largo plazo mucho más bajo.

Las personas que no alcanzan prontamente la supresión viral después de iniciar el tratamiento antirretroviral (ARV) para el VIH tienen un riesgo de muerte significativamente mayor a largo plazo, informes de Aidsmap.

Publicando sus hallazgos en la revista AIDS, los investigadores estudiaron una población de residentes estadounidenses con VIH que comenzaron los ARV's entre 1998 y 2014.

Fueron seguidos por hasta 10 años.

Al ingresar al estudio, los participantes tenían una edad media de 40 años.

Ochenta y tres por ciento de los participantes eran varones; 62 por ciento eran hombres que tienen relaciones sexuales con hombres; 45 por ciento eran blancos.

Y el 12 por ciento informó haber inyectado drogas. Su carga viral media antes de iniciar los ARV fue de 75.000 y su año mediano de inicio del tratamiento fue 2007.

Cerca de uno de cada tres participantes habían sido diagnosticados con SIDA antes de comenzar el tratamiento contra el VIH.

Los participantes fueron seguidos por una mediana de 6,2 años. Un total de 863 de ellos murieron.

Cincuenta y siete por ciento de los participantes tenían una carga viral por debajo de 20, considerada supresión viral completa, seis meses después de iniciar los ARV.

El quince por ciento tenía una carga viral de 1.000 o más en este punto.

Los investigadores encontraron que en comparación con tener una carga viral por debajo de los seis meses después de iniciar los ARV, tener una carga viral de 1.000 o más se asoció con un 1,96 veces mayor riesgo de morir durante 10 años.

Tener una carga viral tan baja como 130 seis meses en el tratamiento se asoció con un 1,39 veces mayor riesgo de muerte en una década en comparación con tener plena supresión viral.

El riesgo promedio de muerte para aquellos con supresión viral completa después de seis meses de ARV fue de 13 por ciento, en comparación con el 14 por ciento entre aquellos con una carga viral entre 20 y 400, 20 por ciento para aquellos con una carga viral entre 400 y 999 y 23 por ciento para aquellos con una carga viral de 1.000 o más.




Website Aidsmap:

Website AIDS Journal:

El Impacto a Largo Plazo del Tratamiento Antirretroviral sobre la Masa Magra y los Niveles de Grasa

Es aconsejable valorar la posibilidad de introducir cambios en la dieta o los hábitos de ejercicio para evitar o minimizar la disminución de la masa magra y el aumento de los niveles de grasa observados a largo plazo en personas con el VIH en tratamiento.

Un equipo de investigadores de EE UU ha realizado un análisis comparativo de la evolución de la masa magra y la grasa en personas con y sin el VIH a lo largo de aproximadamente 7 años.

Se observó que las personas con el VIH experimentaron un mayor aumento de grasa y masa corporal magra en el transcurso de las primeras 96 semanas de terapia antirretroviral (en comparación con las personas seronegativas).

Sin embargo, pasadas esas 96 semanas y a lo largo de otros 5 años de observación, las personas con el VIH perdieron masa corporal magra en comparación con el grupo de personas seronegativas y, además, siguieron acumulando más grasa.

Sus resultados han sido publicados en la revista AIDS.

La distribución de la grasa y masa magra corporal tiene gran impacto sobre la salud general y, de hecho, la pérdida de masa magra y el aumento de grasa corporal puede desembocar en la aparición de enfermedades relacionadas con la obesidad (como la diabetes) y en una merma de la condición física de las personas.

Cuando las personas seropositivas inician por primera vez su tratamiento antirretroviral, generalmente ganan masa grasa y masa magra a medida que su salud mejora.

A pesar de ello, muy pocos estudios han examinado los cambios en la composición corporal de las personas seropositivas tras varios años de tomar tratamiento antirretroviral.

Y, hasta la fecha, ninguno había comparado los cambios de la composición corporal a largo plazo entre las personas con y sin el VIH.

Por este motivo, un equipo de investigadores de EE UU decidió explorar las variaciones en la composición corporal a lo largo de los años en las personas que toman tratamiento antirretroviral, comparándolos con los observados en un grupo de personas sin el VIH de aproximadamente la misma edad.

Para realizar su análisis, los autores se pusieron en contacto con varias personas con el VIH que habían participado en un ensayo en el que se comparaban distintas combinaciones de antirretrovirales de primera línea.

Como parte del ensayo, algunas de estas personas habían accedido a realizarse un escáner DEXA (siglas en inglés de densitometría dual de rayos X) de cuerpo entero una técnica que permite determinar la composición corporal.

Esto permitió disponer de dos escáneres DEXA de estas personas, uno realizado en el momento de unirse al estudio y, posteriormente, otro a las 96 semanas.

Para este nuevo estudio, a estas personas se les pidió un tercer DEXA, transcurridos unos 5 años desde la semana 96.

El equipo de investigadores pudo disponer así de los datos de los tres escáneres para su comparación el grupo de comparación estuvo compuesto por personas sin el VIH procedentes de dos estudios de larga duración en la que hombres y mujeres se habían realizado escáneres DEXA de cuerpo entero a lo largo de varios años.

Estas personas se situaban en la misma franja de edad que el grupo de personas seropositivas: de 20 a 64 años en el caso de los hombres y de 23 a 55 años en el de las mujeres.

Esto permitió comparar los cambios en la composición corporal (masa magra, grasa total, grasa en el tronco y grasa en las extremidades) entre las personas con y sin el VIH, con la intención de determinar el impacto de diversos factores sobre la composición corporal (edad, sexo, nivel de actividad física o consumo de tabaco y de alcohol).

Además, se llevaron a cabo más análisis en las personas con el VIH para poder identificar otros factores que pudieran afectar de forma independiente en la variación de la composición corporal.

El análisis se centró en 97 personas con el VIH y 614 personas seronegativas.

La mediana de edad fue inferior en el grupo de personas con el VIH que en el grupo de comparación (40 años frente a 46) y en dicho grupo se registró el intervalo de tiempo más amplio entre su primera y última prueba de DEXA (7,6 años frente a 6,9).

La mayor parte de las personas en ambos grupos eran hombres (en torno al 87%).

En el momento del último escáner DEXA, el 86% de las personas seropositivas tenían una carga viral por debajo de 200 copias/mL, mientras que la mediana de su recuento de CD4 fue de 598 células/mm3.

También se observó que las personas con el VIH tuvieron un índice de masa corporal inferior tanto en el momento de realizarse el primer escáner DEXA (24 frente a 28 kg/m2) como en el momento de realizarse el último (27 frente a 29 kg/m2).

Entre el primer y segundo escáner DEXA (es decir, en las primeras 96 semanas) las personas con el VIH ganaron una cantidad mayor de masa magra que las personas sin VIH (una media de 0,53 kg/año frente a 0,06), una diferencia estadísticamente significativa.

A lo largo de este período de 96 semanas, el grupo con el VIH también ganó significativamente más grasa total que el grupo de personas seronegativas (1,43 kg/año frente a 0,15), más grasa en el tronco (0,69 kg/año frente a 0,07) y más grasa en las extremidades (0,70 kg/año frente a 0,08).

Entre los 5 años transcurridos entre el segundo y tercer escáner el grupo de personas con el VIH perdió masa magra mientras que el grupo seronegativo siguió aumentándola (media de -0,28 kg/año frente a +0,06), una diferencia estadísticamente significativa.

En comparación con el grupo seronegativo, el grupo de personas con el VIH ganaron una cantidad significativamente mayor de grasa total en los 5 años transcurridos entre la segunda y tercera prueba DEXA (un promedio de 0,70 kg/año frente a 0,15).

A lo largo de dicho período, las personas con el VIH también ganaron significativamente más grasa en el tronco (0,38 kg/año frente a 0,07) y en las extremidades (0,28 kg/año frente a 0,08).

En las 96 primeras semanas del estudio, entre las personas con el VIH el único factor ligado a mayores aumentos de masa magra, grasa total, grasa en el tronco y grasa en las extremidades fue el tener un menor recuento de CD4 antes de iniciar el tratamiento.

Por su parte, durante los cinco años transcurridos entre el segundo y tercer escáner DEXA los factores relacionados con la pérdida de masa magra fueron tener una edad avanzada y ser de etnia negra.

Durante ese mismo período, el tener una mayor edad y ser de sexo femenino estuvieron relacionados con menores incrementos en la grasa total, la grasa del tronco y la grasa en las extremidades.

Este estudio permitió confirmar lo que se sospechaba de otros ensayos, que las personas con el VIH aumentan sus niveles de masa magra y grasa en los primeros 2 años de tratamiento antirretroviral y que este aumento es superior al de las personas sin el VIH.

En el caso de las personas con niveles bajos de grasa y masa magra debido a la infección, estos aumentos son un signo de recuperación de la salud con la terapia antirretroviral.

Sin embargo, el segundo gran hallazgo del estudio fue que, en comparación con las personas seronegativas, las personas con el VIH siguieron ganando grasa en los siguientes 5 años de seguimiento, mientras que perdieron masa magra.

Esta observación resulta más preocupante, ya que tener unos niveles elevados de grasa y una masa magra baja puede constituir un problema para la salud.

Así, el equipo de investigadores sugiere que estas alteraciones corporales podrían explicar las mayores tasas de fragilidad observadas en las personas con el VIH (en comparación con la población general de la misma edad).

No obstante el estudio no explica el motivo por el que las personas que toman antirretrovirales durante muchos años pierden masa magra y aumentan su nivel de grasa.

Estos cambios no pueden explicarse ni por el tipo de antirretrovirales, ni por el consumo de tabaco o alcohol ni por la falta de actividad física.

El análisis estadístico vinculó la mayor edad y la etnia negra a una mayor pérdida de masa magra, pero esto no significa que estos dos factores sean los responsables de esta disminución sino que las personas de mayor edad y las de dicha etnia corren un mayor riesgo de sufrirla.

Estos hallazgos ponen de relieve la importancia de mantener la masa magra (incluyendo el músculo) y evitar ganar demasiado peso durante los muchos años que cabe esperar que las personas con el VIH tengan que tomar tratamiento.

El grupo con el VIH en este estudio empezó a tomar el tratamiento antirretroviral cuando su índice de masa corporal mediano era 24 kg/m2, dentro del intervalo considerado normal (de 18,5 a 24,9 kg/m2).

Sin embargo, siete años más tarde este grupo tenía un índice de masa corporal mediano de 27, lo que lo sitúa dentro del rango de sobrepeso.

Por este motivo, las personas con el VIH en tratamiento que estén perdiendo masa muscular o ganando demasiado peso deberían hablar con el médico del VIH que pueda evaluar la conveniencia de realizar cambios en la dieta o en los hábitos de ejercicio (derivando a los especialistas correspondientes) para ayudar a ganar o mantener la masa magra.

Fuente: Sax PE, Tierney C, Collier AC, et al. Abacavir/lamivudine versus tenofovir DF/emtricitabine as part of combination regimens for initial treatment of HIV: final results. J Infect Dis. 2011;204:1191-1201.

Herrin M, Tate JP, Akgün KM, et al. Weight gain and incident diabetes among HIV-infected veterans initiating antiretroviral therapy compared with uninfected individuals. J Acquir Immune Defic Syndr. 2016;73:228-236.




Website The Journal of Infectious Diseases:

Website Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (JAIDS): http://journals.lww.com/jaids/pages/

La Gonorrea Resistente a las Drogas es una Amenaza Creciente en Todo el Mundo

Con tres casos identificados, en Japón, Francia y España, que resultan incurables, la Organización Mundial de la Salud ha emitido un llamado a la acción.

La gonorrea resistente a fármacos es cada vez más común en todo el mundo, lo que complica el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y en tres casos identificados que hacen imposible tratar con todos los antibióticos disponibles.

En respuesta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido un llamamiento para observar diversas medidas para impedir el desarrollo y la propagación de la gonorrea resistente a los medicamentos.

En septiembre de 2016, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) intensificaron sus propias advertencias sobre la gonorrea resistente a los fármacos en los Estados Unidos después de que funcionarios de salud identificaran un grupo altamente resistente a fármacos de infecciones por gonorrea en Hawaii.

Todos estos casos finalmente resultaron tratables, pero su aparición, siguiendo numerosos otros signos de advertencia en los últimos años, indicó una creciente probabilidad de que la gonorrea incurable podría comenzar a circular en un futuro próximo.

El único tratamiento recomendado para la gonorrea es la terapia dual con un solo disparo de Ceftriaxona más Azitromicina oral o Doxiciclina.

La gonorrea ha desarrollado resistencia a todos los antibióticos previos utilizados para tratar la ITS, incluyendo las clases de sulfonamidas, penicilinas, tetraciclinas, macrólidos, Fluoroquinolona y cefalosporinas de primera generación.

Los científicos están desarrollando nuevos antibióticos para la gonorrea, pero si un nuevo tratamiento llegará al mercado a tiempo para evitar la propagación de la gonorrea no tratable, es una cuestión abierta.

Tomando el pulso del desarrollo global de la gonorrea resistente a los medicamentos, los investigadores de la OMS analizaron recientemente la vigilancia mundial de la ITS de 77 países con los datos disponibles, que abarca de 2009 a 2014.

Publicaron sus conclusiones en PLoS Medicine.

Sesenta y seis por ciento de las naciones reportaron casos de gonorrea que habían disminuido la sensibilidad a la clase de antibióticos conocidos como cefalosporinas, que incluye Ceftriaxona.

Setenta y dos naciones monitorearon la resistencia a la Ciprofloxacino, mientras que 58 monitorearon la resistencia a la Azitromicina, con un 97 por ciento y 81 por ciento reportaron haber identificado casos de gonorrea resistentes a esos antibióticos.

Los funcionarios de la OMS creen que estas cifras subestiman la gravedad del statu quo con respecto a la gonorrea resistente a los fármacos debido a que los datos son recolectados de países de ingresos altos que tienen sistemas de vigilancia y notificación más confiables.

Las naciones de ingresos más bajos carecen de estos sistemas adecuados, tienen una alta incidencia de gonorrea y, críticamente, son más propensas a tratar la infección con antibióticos mal aconsejados.

La gonorrea resistente a fármacos es típicamente tratable con dosis más altas de antibióticos.

Sin embargo, tres infecciones identificadas en Japón, Francia y España resistieron un tratamiento tan intenso y parecieron incurables.

La evidencia reciente ha sugerido que una vacuna de la meningitis podría sostener la promesa como la base para la investigación en una vacuna de la gonorrea.



Website PLoS Medicine:

Los Cánceres que No Definen el SIDA son una Causa Creciente de Muerte entre las Personas con VIH

Un estudio reciente encontró que de 1995 a 2009, el 10 por ciento de todas las muertes entre una gran cohorte de personas en tratamiento contra el VIH estaban relacionadas con el cáncer.

A medida que la tasa general de mortalidad entre las personas que reciben tratamiento contra el VIH disminuyó durante los primeros 15 años de la era moderna de los antirretrovirales, las muertes atribuibles a los cánceres que no definen el SIDA aumentaron, llegando al 10% de todas las muertes.

(NA-ACCORD) analizaron datos sobre 46.956 personas con VIH que recibieron tratamiento antirretroviral (ARV) en 13 cohortes norteamericanas entre 1995 y 2009.

Ninguna de las investigaciones Los participantes habían sido diagnosticados con cáncer en el inicio del estudio.

El ochenta y tres por ciento de la cohorte del estudio eran varones.

La edad mediana de los miembros de la cohorte al ingresar al estudio fue de 42,5 años.

En ese momento, el 30,3 por ciento de los participantes tenía un recuento de CD4 por debajo de 200 y el 40,8 por ciento tenía una carga viral por debajo de 500.

Entre aquéllos cuya condición de fumar se conocía, el 75,5 por ciento informó haber fumado.

El respectivo 7 por ciento y 23,7 por ciento de la cohorte tenían el virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC).

Los participantes fueron seguidos durante un acumulado de 267.145 años, o un promedio de 5,7 años.

Durante el seguimiento, 8,956 de ellos murieron, por una tasa de mortalidad general de 3,35 por ciento al año.

Un total de 1.997 de los participantes fueron diagnosticados con cáncer por primera vez durante el seguimiento; 1.069 (53.5 por ciento) de ellos murieron.

Las muertes entre los diagnosticados con cáncer constituyeron el 11.9 por ciento de todas las muertes entre la población total participante.

Los investigadores estiman que durante el período del estudio, el 9,8 por ciento de todas las muertes fueron resultado del cáncer, incluyendo el 7,1 por ciento atribuible a los NADC y el 2,6 por ciento a los cánceres que definen el SIDA.

La mayoría de las muertes por cáncer fueron el resultado de linfoma no Hodgkin, cáncer de pulmón y cáncer de hígado.

La tasa de mortalidad relacionada con los NADC fue mucho mayor en los hombres que en las mujeres y aumentó considerablemente con la edad.

Las tasas de mortalidad atribuibles a ADC y NADC fueron más altas cuando los individuos tenían un recuento bajo de CD4.

Durante el período de estudio, la mortalidad general disminuyó entre la población participante, mientras que las muertes relacionadas con el NADC aumentaron.

En consecuencia, una proporción creciente de muertes entre los participantes se atribuyó a los NADC, alcanzando el 10,1 por ciento de todas las muertes durante el período 2006 a 2009.



Website Clinical Infectious Diseases:

Causa de la Disminución en la Función Cotidiana entre las Personas con VIH es Difícil de Identificar

Un nuevo estudio aconseja considerar factores como la depresión, la ansiedad y el desempleo antes de señalar con el dedo el deterioro cognitivo.

El problema que muchas personas con VIH experimentan con el funcionamiento cotidiano pueden ser impulsados por problemas como la depresión, la ansiedad y el desempleo en lugar de simplemente una disminución de la función cognitiva, informes Aidsmap.

Un nuevo estudio sugiere que los clínicos deben tratar de descartar otros factores distintos de la disminución cognitiva al trabajar con los pacientes que informan de luchas con lo que se conoce como actividades de la vida diaria (AVD).

Publicando sus hallazgos en el Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, los investigadores del estudio europeo CIPHER trataron de evaluar la validez de una prueba estándar de auto-reporte de dificultades con ADL's.

También querían determinar qué factores se asociaron con tales dificultades entre 448 personas con VIH que fueron reclutadas entre 2011 y 2013.

Ochenta y nueve por ciento de los participantes estaban tomando antirretrovirales, y el 81 por ciento tenía una carga viral indetectable.

El ochenta y cuatro por ciento eran varones, la edad promedio era 46, el recuento de CD4 mediano era de 550 y el tiempo promedio desde que el diagnóstico de VIH fue de 10 años.

Treinta y uno por ciento de los participantes reportaron una disminución en dos ADL más.

De ese grupo, el 21 por ciento dijo que pensaba que los problemas cognitivos eran la fuente de su declive.

Después de ajustar los datos de edad, sexo, origen étnico, educación y sitio de estudio, los investigadores encontraron que una disminución en ADL's se relacionó con la velocidad y el tiempo de reacción más pobres, así como una menor atención y memoria de trabajo memoria a corto plazo asociado con procesamiento mental inmediato.

Los investigadores encontraron que los síntomas de deterioro cognitivo auto informados se asociaron con un menor rendimiento en pruebas de deterioro cognitivo, menores niveles de educación, otras condiciones de salud, pobreza, desempleo, ansiedad, depresión y un diagnóstico de VIH más de una década antes.

Las pruebas que los investigadores usaron para evaluar las disminuciones en ADL's demostraron tener una exactitud deficiente.

Los autores del estudio concluyeron que no serían un medio confiable para diagnosticar tales disminuciones.




Website Aidsmap:

Website Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes (JAIDS): http://journals.lww.com/jaids/pages/

La Vacuna Revisada Protege a la Mitad de los Monos contra el Virus del VIH

Los investigadores añadieron más poder a la vacuna que mostró una protección modesta contra los humanos en Tailandia en 2009.

Una versión revisada de la vacuna contra el VIH que demostró una protección moderada entre las personas en Tailandia protegió a más de la mitad de los monos de un virus similar al VIH en un estudio reciente.

En 2009, un ensayo de fase III de la llamada vacuna contra el VIH RV144 demostró una reducción del riesgo del 31% en voluntarios tailandeses.

Los equipos de investigación han tratado de aprovechar ese éxito en los años transcurridos desde entonces, incluyendo los que están detrás de un importante ensayo de vacuna contra el VIH de fase III que recientemente comenzó a probar una versión modificada de RV144.

Publicando sus hallazgos en Nature Communications, los investigadores en este nuevo estudio de primates agregaron tres objetivos adicionales a los dos objetivos de RV144 con la esperanza de provocar una mayor respuesta de anticuerpos a SHIV, un virus creado por científicos que combina partes del genoma del VIH y SIV, Primo, para el uso en investigación.

La vacuna re-modificada redujo el riesgo de infección SHIV entre los monos en un 55 por ciento.

A continuación, los científicos esperan determinar cuáles de los objetivos adicionales ayudaron a aumentar la eficacia de la vacuna.




Website EurekAlert!:

Website Nature Communications:

El Consumo de Alcohol de Alta Graduación podría hacer Progresar la Infección por el VIH

Un estudio relaciona la ingesta elevada de licor con un deterioro de la integridad intestinal y un aumento de la activación inmunitaria y la inflamación.

Según un estudio publicado en la revista HIV Medicine, el consumo de alcohol –sobre todo licores de alta graduación– en personas con el VIH controlado se asocia a un deterioro de la integridad intestinal y a un aumento de la activación inmunitaria y la inflamación.

Los investigadores no hallaron ninguna relación similar con otros factores relacionados con la alimentación.

De entre las características propias de la infección por el VIH, se incluye la persistencia de inflamación, la activación de monocitos o macrófagos y la translocación bacteriana.

La persistencia de inflamación y activación inmunitaria se ha relacionado como posibles factores que explicarían el aumento del riesgo cardiovascular en personas con el VIH en comparación con la población general.

Por tanto, es de esperar que el cuidado de la salud cardiovascular conlleve una disminución de los niveles de inflamación y, a su vez, una reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular.

Poco se sabe del papel que desempeña la dieta sobre la integridad intestinal y la inflamación en pacientes con el VIH.

Con el fin de arrojar algo más de luz sobre este tema, un grupo de investigadores estadounidenses de la Universidad Case Western de Ohio (EE UU) analizaron a 147 pacientes con el VIH que se encontraban participando en un ensayo de 96 semanas de duración con Rosuvastatina, un fármaco prescrito con frecuencia a personas con niveles de colesterol LDL elevados.

Todos los participantes tenían una carga viral inferior a 1.000 copias/ml y valores normales de lípidos.

Sin embargo, todos presentaban valores elevados en los marcadores de activación inmunitaria o inflamación.

La media de edad de los participantes fue de 45,4 años, el 78% eran hombres, el 68% era negros y el 63% eran fumadores activos.

Todos los participantes estaban tomando tratamiento antirretroviral; el 84% tenía una carga viral inferior a 75 copias/ml y un nivel medio de células CD4 de 640 células/mm3.

Tanto al inicio del estudio como a las semanas 24, 48 y 96, cada participante respondió un cuestionario estandarizado con 55 preguntas sobre los hábitos alimenticios donde se incluyeron cuatro preguntas sobre el consumo de alcohol.

En promedio, cada persona ingería 2.395 kilocalorías diarias, incluyendo 108 gramos de grasa total; 36 gramos de grasas saturadas; 19 gramos de fibra; 266 gramos de carbohidratos (casi el doble del valor diario recomendado); 246 gramos de carbohidratos simples (o ‘malos); y 15,6 gramos de proteínas (un tercio del valor diario recomendado).

El 47% de los participantes había consumido alcohol la última semana, en promedio 2,87 cervezas; 2,22 copas de licor y un vaso de vino.

De manera contraria a la que esperaban los investigadores, el mayor consumo de grasa no se asoció con una peor integridad intestinal o aumento de la inflamación.

El único factor que se asoció con un empeoramiento de la integridad intestinal fue el consumo de licores de alta graduación durante la última semana, medida a través de la proteína de unión al Lipopolisacárido.

Tras ajustar los resultados por potenciales factores de confusión tales como la edad, el sexo, el origen Étincio, el índice de masa corporal, el recuento actual de células de CD4, el uso de Rosuvastatina y el tiempo, se confirmó que una mayor ingesta de licor de alta graduación predijo una peor integridad intestinal medida a través de la proteína de unión al Lipopolisacárido.

Asimismo, ingerir mayor cantidad de licor también predijo una mayor activación inmunitaria medida a través del marcador CD14 soluble [un marcador de activación de los monocitos] y una mayor inflamación medida a través del marcador interleuquina-6 (IL-6).

Según los investigadores, los resultados del presente estudio apoyarían la hipótesis de que el alcohol, y en particular los licores de alta graduación, aumenta la translocación de Lipopolisacárido que interactúa con la proteína de unión al Lipopolisacárido, lo que provocaría un aumento de activación inmunitaria y la inflamación, lo que a su vez podría causar la progresión de la infección por el VIH.

El grupo de expertos también subraya el hallazgo de que muchas personas con el VIH mantienen dietas deficientes y anima a la comunidad sanitaria a realizar intervenciones dirigidas a reducir la ingesta de carbohidratos y el aumento de proteínas. 

Además, proponen que podría ser beneficioso una evaluación anual de la dieta en la consulta con el fin de desarrollar planes individualizados nutricionales para los pacientes con el VIH.

Fuente: The Body Pro
Referencia: Webel AR., Sattar A., Kinley B.; et al. Alcohol and Dietary Factors Associate with Gut Integrity and Inflammation in HIV-infected Adults. HIV Med 18 (6), 402-411. 2016 Nov 09.




Website The Body Pro:

Website HIV Medicine: